Vistas:0 Autor:Ntsmart Hora de publicación: 2026-01-08 Origen:NTSmart
Paso 1: Su protocolo diario de control de la temperatura
No confíes en el termómetro incorporado del frigorífico. Utilice esta rutina diaria para asegurarse de que sus alimentos estén siempre en la zona segura: 40 °F (4 °C) o menos.
He aquí cómo hacerlo:
Prepare sus herramientas: Necesitará un termómetro digital externo preciso y una hoja de registro de temperatura dedicada.
Control matutino: A primera hora de la mañana, coloque el termómetro externo en la parte más cálida de su unidad (generalmente cerca de la puerta). Espere de 5 a 10 minutos y luego registre la lectura en su hoja de registro.
Cheque de Tarde: Repetir el proceso por la tarde. Esta doble verificación proporciona una imagen completa de la estabilidad de la temperatura de su unidad a lo largo del día.
Organice el flujo de aire: asegúrese de que haya al menos una pulgada de espacio entre los productos y las paredes para permitir una circulación de aire adecuada. Nunca coloque artículos calientes directamente en el frigorífico.
Qué hacer si la temperatura es demasiado alta:
Revise la puerta: asegúrese de que la puerta esté completamente sellada.
Verifique si hay sobrecarga: elimine el exceso de productos para mejorar el flujo de aire.
Llame a mantenimiento: si la temperatura no baja, es hora de llamar a un técnico profesional.
Paso 2: El FIFO y el sistema de organización
El principio 'Primero en entrar, primero en salir' (FIFO) es más que una regla de inventario; es una práctica crítica de seguridad alimentaria.
Aquí se explica cómo implementarlo:
Fecha y etiqueta: Todos los productos entrantes deben estar claramente etiquetados con la fecha de recepción o preparación.
Organizar por fecha: coloque todos los productos más antiguos al frente del estante. Los artículos nuevos van al fondo.
Crear zonas: designe estantes o zonas separadas para diferentes categorías de alimentos (p. ej., lácteos, verduras, carne cruda). Esto evita la contaminación cruzada y facilita que el personal encuentre lo que necesita.
Paso 3: La rutina de limpieza semanal y mensual
Un programa de limpieza profunda es esencial para prevenir la acumulación de bacterias y mantener la eficiencia del equipo.
Aquí está tu horario:
Limpieza profunda semanal (todos los domingos):
Vaciar el refrigerador: Retire toda la comida y los estantes.
Lavar y desinfectar: Lave todos los estantes y el interior con agua caliente y jabón. Utilice un desinfectante apto para alimentos para desinfectar todas las superficies, incluidos los sellos de las puertas.
Dejar secar: asegúrese de que todas las piezas estén completamente secas antes de volver a colocarlas.
Mantenimiento Mensual (Primer Lunes del Mes):
Limpie el serpentín del condensador: ubique el serpentín (generalmente en la parte superior o inferior), desenchufe la unidad y use un cepillo rígido o una aspiradora para eliminar el polvo y la suciedad. Esto mejora la eficiencia y evita averías.
Inspeccione los sellos de las puertas: revise las juntas de las puertas en busca de grietas o desgarros. Un sello dañado significa que se está escapando aire frío, lo cual es un problema tanto de seguridad alimentaria como de eficiencia energética.
La implementación de estos tres protocolos fáciles de seguir no solo protegerá a sus clientes sino que también extenderá la vida útil de su equipo y optimizará las operaciones de su cocina.
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